01 marzo 2012

EL ENIGMA REVOLUCIONARIO (Jueves 01-03-2012). Por Un Grano de Maíz


Decía Trotsky, con sorpresa, que "la madeja de la historia se estaba desenrollando por el lado equivocado". Lenin en ocho meses convirtió a los bolcheviques, un partido absolutamente minoritario, en el primer partido en el mundo que toma el poder para dirigir una revolución socialista. Fidel, en dos años, transformó a los sobrevivientes de Alegría de Pío en los legendarios barbudos dirigentes de la primera Revolución Socialista en el continente americano. Chávez, desde los calabozos de Yare, se transformó en huracán.

Surge una pregunta que es angustia de los analistas políticos: ¿Dónde reside la clave, la llave, que consigue movilizar el alma del pueblo y conducirlo a una Revolución? ¿Dónde está la fuerza de una Revolución? ¿Qué la motoriza?

La respuesta se busca como una suerte de piedra filosofal. Quien ha visto la fuerza del pueblo en la calle, disciplinado y caudaloso tras objetivos políticos, quien ha sentido la electricidad colectiva de la fraternidad que en esos momentos se produce, aceptará sin remilgos que se trata de una energía propia de la especie humana, la única capaz de activarla.

Es así, los momentos que marcan la Revolución son explosiones de esa energía especial. Apareció en abril, el 23 de Enero del 58, floreció cuando Fidel entró en La Habana, cuando Lenin pasó el portal del Palacio de Invierno. Ese rayo enigmático tocaba a Páez antes de las batallas, esa euforia inexplicable no dejaba dormir al Libertador, esa energía fantástica derrotó a la meritocracia en el sabotaje petrolero.

Si estudiamos a la Revolución Bolivariana con el ánimo de buscar el origen de esa energía extraña que la impulsa y la hace invencible, encontraremos un elemento que enlaza todo su accionar: en todos los movimientos de la Revolución, en todas sus acciones, erradas o acertadas, siempre estará el sentimiento amoroso y la entrega del Comandante.

El amor de Chávez, demostrado desde el 4 de febrero, unido a su capacidad de entrega para evitar sufrimientos a la gente, ha provocado en el pueblo humilde, que detecta la sinceridad, un sentimiento recíproco estableciendo una conexión amorosa que emerge en los momentos de necesidad, de urgencia.

Esa conexión sólo la establecen la sinceridad y el amor, nada puede sustituir a esos sentimientos, es imposible construirla por otras vías, utilizando otros estímulos diferentes al afecto. Es por eso que los oligarcas capitalistas no la pueden construir, no pueden pasar más allá de un clientelismo frágil y minoritario. Ellos perdieron la capacidad de dar y recibir amor, sólo pueden recibir y dar números para su contabilidad.

El 7 de Octubre debe afirmarse en esa energía, que es nuestra fuerza y, simultáneamente, la debilidad de ellos. Sólo esa energía podrá reeditar los aluviones electorales que han apuntalado al Comandante. Esa energía, ya lo sabemos, sólo la activa el sentimiento, el amor, la sinceridad, más que los helados números de la recompensa material. El enigma de la Revolución es la energía amorosa, y el amor está con Chávez, esa es la garantía del triunfo.

¡Con Chávez siempre!

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