Los Tres Cochinitos
Uno construyó una casa de paja.
Otro, la hizo de maderas.
El último, la hizo de ladrilos y cemento.
Llegó el huracán y destruyó la de paja y madera. Se mantuvo la de ladrillo.
La mente se cultiva con la observación, análisis del acontecer real.
Quién lo hace no se deja llevar por los cuentos de camino los pregoneros difunden de boca en boca... muchas veces tergiversados de lo que realmente ocurre o adrede lo hacen para que los demás lo crean y en consecuencia actúen.
Reflexionar no es fácil. Muchos no lo han cultivado como hábito, solo andan en las nebulosas otros les crean. Son como los drogadictos que sin su droga no se hallan. Les hace falta estar entre sueños. Es su dicha: andar desconectados de la realidad cruda. Saben existe, pero temen verla. Mejor hacerla nebulosa anteponiendo un velo.
El avestruz escondió su cabeza dentro de la arena cuando sintió se avecinaba una tormenta de arena. No quería verla. Que ella haga lo que quiera a él... sea lo arrase o no.
Ahí les dejo el cuento de los Tres Cochinitos.
Valmore Vivas
AMOR, GRATITUD, ALEGRÍA
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