14 diciembre 2011

Las lecciones del abuelo. Por Paul D. Cumings

. Nunca olvides que a tu alrededor hay mucha gente valiosa.

Y que en los grandes está la verdadera experiencia de la vida.

 

. La única persona con la que debes competir,

la que debes oponerte para conseguir el éxito

es el hombre que te mira cuando estás frente al espejo.

 

. Al dedicarte al chismorreo, estás indicando

que tu vida no es muy interesante.

 

· No seas perito en todo y realizador en nada.

 Concentra tu energia.
 

· Nadie encontró jamás un tesoro enterrado,

sin cavar para ello.

 

· En la vida cuando se invierte bien el dinero

se obtiene buenas ganancias. Lo mismo ocurre con las personas,

cuando inviertes corretamente en tí mismo tu valor se incrementa.

 

· Debes dominar el medio kilo de materia

que en realidad importa: el corazòn y el cerebro.

 

· Solamente es pobre aquel que eligió la ignorancia

como estilo de vida.

 

· Cuando la vida te ofreza tentantaciones,

confróntalas con tu escala de valores.

 

· Apaga el televisor durante la cena.

 

· Tómate quince minutos cada mañana y cada tarde para relajarte.

Treinta minutos diarios para ti agregarán años de vida.

 

· Todas la personas funcionan al máximo de sus posibilidades

cuando se sienten que se las necesita y se las valora.

Si quieres obtener lo mejor de la gente que te rodea,

recuerda esta lecciòn.

 

· No es necesario proclamar a los cuatro vientos

lo que estás haciendo por los demás.

Las grandes acciones se reconocen facilmente y siempre se comentan.

 

· Dos palabras que nunca deberìas olvidar: Muchas gracias.

 

· Cada persona es verdaderamente diferente,

única en su especie, singular.

 

· La honestidad es tu mejor amiga y la deshonestidad

es tu peor enemiga.

 

· Resulta saludable ser agresivo en la competencia.

 

· Si nunca te has visto obligado a rebajarte,

nunca podrás ayudar a nadie a elevarse.

 

· Procura que todos los días te abrace una vez

alguien muy importante para ti.

 

· El manejo de las relaciones personales es muy simple:

trata a cada persona como a la más importante de tu vida.

 

· Si tienes muchas fórmulas para lograr el éxito

siempre serás un desdichado. Proyecta tu vida de modo que

sea fácil sentirte bien, y muy difícil sentirte mal.

 

· Todas las sandías parecen buenas por fuera,

lo que importa es como son por dentro.

 

· Nunca faltarán problemas en tu vida.

Debes verlos como una oportunidad para aprender y crecer.

Considera cada obstáculo como una piedra

en la que puedes afilar tu cuchillo.

 

· Es preferible haber esquiado y caído,

que no haber esquiado nunca.

 

· Cada treinta días escoge un tema para profundizar en él,

y desarrollar hasta un nivel superior.

 

· Formúlate esta pregunta: ¿Quisiera que mi hijo

repitiera mis actos hoy?

 

· No dejes que se forme un tapón de cera en tu oído:

escucha.

 

· Debes hacer lo que tienes que hacer,

en el momento indicado, te guste o no.

 

· La capacidad de imaginar, para conservar la curiosidad

genera una fuente de nuevas ideas sobre las cuales actuar.

 

· Cuando ves a alguien que se preocupa por los demás,

ves a alguien que se preocupa por sí mismo.

 

· Jamás subestime el poder de la humildad.

 

· Si posees un don úsalo, si tienes una oportunidad

aprovéchala. Si es preciso que asumas un riesgo, asúmelo.

 

· La preocupación es como una mecedora,

se gasta un montón de energía en ella…

y no se llega a ninguna parte.

 

· Al final de la jornada formúlate la siguiente pregunta:

¿estás orgulloso de lo que hiciste durante el día?

 

· Si buscas tu nombre en el diccionario…

¿cómo te definirías?.

 

Paul D. Cumings

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