03 julio 2011

Reflexión sobre optimismo – Actitud. Por Elixires para el Alma

Reflexión sobre optimismo – Actitud

Posted: 02 Jul 2011 06:33 AM PDT

El optimismo es el valor que nos ayuda a enfrentar las dificultades
con buen ánimo y perseverancia , descubriendo lo positivo
que tienen las personas y las circunstancias,
confiando en nuestras capacidades y posibilidades
junto con la ayuda que podemos recibir.

La principal diferencia que existe entre una actitud optimista
y su contraparte –el pesimismo- radica en el enfoque
con que se aprecian las cosas:
empeñarnos en descubrir inconvenientes y dificultades nos provoca
apatía y desánimo. El optimismo supone hacer ese mismo esfuerzo
para encontrar soluciones, ventajas y posibilidades;
la diferencia es mínima, pero tan significativa
que nos invita a cambiar de una vez por todas nuestra actitud.

Alcanzar el éxito no siempre es la consecuencia lógica del optimismo,
por mucho esfuerzo, empeño y sacrificio que pongamos,
algunas veces las cosas no resultan como deseábamos.
El optimismo es una actitud permanente de "recomenzar",
de volver al análisis y al estudio de las situaciones
para comprender mejor la naturaleza de las fallas,
errores y contratiempos, sólo así estaremos en condiciones
de superarnos y de lograr nuestras metas.
Si las cosas no fallaran o nunca nos equivocáramos,
no haría falta ser optimistas.

Normalmente la frustración se produce por un fracaso,
lo cual supone un pesimismo posterior para actuar
en situaciones similares. La realidad es que la mayoría
de nuestros tropiezos se dan por falta de cuidado y reflexión.
¿Para qué sirve entonces la experiencia?
Para aprender, rectificar y ser más previsores en lo futuro.

El optimista sabe buscar ayuda como una alternativa para mejorar
o alcanzar los objetivos que se ha propuesto, es una actitud sencilla
y sensata que en nada demerita el esfuerzo personal o la iniciativa.
Sería muy soberbio de nuestra parte, pensar que poseemos
el conocimiento y los recursos necesarios
para salir triunfantes en toda circunstancia.

Cualquiera que ha sido campeón en alguna disciplina,
llegó a colocarse en la cima por su esfuerzo, perseverancia
y sacrificio, pero pocas veces, o mejor dicho nunca,
se hace alusión a su optimismo, a esa entrega apasionada
por alcanzar su fin, conservando la confianza en sí mismo
y en las personas que colaboraron para su realización.
El optimismo refuerza y alienta a la perseverancia

El optimista no es ingenuo ni se deja llevar por ideas prometedoras,
procura pensar y considerar detenidamente todas las posibilidades
antes de tomar decisiones. Si una persona desea iniciar un negocio
propio sin el capital suficiente, sin conocer a fondo el ramo
o con una vaga idea de la administración requerida,
por muy optimista que sea seguramente fracasará en su empeño,
ya que carece de las herramientas
y fundamentos esenciales para lograrlo.

En otras circunstancias nos engañamos e inventamos
una falsa realidad para hacernos la vida más fácil y cómoda.
Basta mencionar al estudiante que se prepara poco
y mal antes de sus evaluaciones, esperando obtener
la calificación mínima y necesaria para "salir del paso",
sin darse cuenta que su falso optimismo
lo llevará –tarde o temprano- al fracaso.

Se podría pensar que el optimismo nada tiene que ver
con el resto de las personas, sin embargo, este valor
nos hace tener una mejor disposición hacia los demás:
cuando conocemos a alguien esperamos una actitud positiva
y abierta; en el trabajo, una personalidad emprendedora;
en la escuela, profesores y alumnos dedicados.
Si nuestras expectativas no se cumplen,
lo mejor es pensar que las personas pueden cambiar,
aprender y adaptarse con nuestra ayuda.
El optimista reconoce el momento adecuado para dar aliento,
para motivar, para servir.

En la amistad y en la búsqueda de pareja
también es necesario ser optimista.
Algunas personas se encierran en sí mismos
después de los fracasos y las desilusiones,
como si ya no existiera alguien más en quien confiar.
El optimismo supone reconocer que cada persona
tiene algo bueno, con sus cualidades y aptitudes,
pero también sus defectos, los cuales debemos aceptar
y buscar la manera de ayudarles a superarlos.

El paso hacia una actitud optimista requiere de una disposición
más entusiasta y positiva, es tanto como darle la vuelta
a una moneda y ver todo con una apariencia distinta:

- Analiza las cosas a partir de los puntos buenos y positivos,
seguramente con esto se solucionarán muchos de los inconvenientes.
Curiosamente, no siempre funciona igual a la inversa.

- Haz el esfuerzo por dar sugerencias y soluciones,
en vez de hacer críticas o pronunciar quejas.

- Procura descubrir las cualidades y capacidades de los demás,
reconociendo el esfuerzo, el interés y la dedicación.
Esto es lo más justo y honesto.

- Aprende a ser sencillo y pide ayuda,
generalmente otras personas encuentran la solución más rápido.

- No hagas alarde de seguridad en ti mismo tomando decisiones
a la ligera, considera todo antes de actuar pues las cosas
no se solucionan por sí mismas.
De lo contrario es imprudencia, no optimismo.

No es más optimista el que menos ha fracasado, sino quien
ha sabido encontrar en la adversidad un estímulo
para superarse, fortaleciendo su voluntad y empeño;
en los errores y equivocaciones una experiencia positiva
de aprendizaje. Todo requiere esfuerzo y el optimismo
es la alegre manifestación del mismo, de esta forma,
las dificultades y contrariedades dejan de ser una carga,
convirtiéndonos en personas productivas y emprendedoras.