Lejanía
No hay. Solo la muerte, si lo es.
En esta era vivimos... con el Internet a la mano... comunicarse es un chasquido de dedos.
Lo valoramos?
Quizás si, quiénes vivieron la comunicación a través de un telegrama, una carta o una llamada telefónica desde el único teléfono había en casa, unas veces con un candado en el giratorio de los números para que no se pudiera usar como uno quisiera y la duración de la llamada corta, no quedarse hablando chismes. Ello evitaba no fuera a salir muy cara la factura. Algo así como en los países europeos se limita la calefacción en invierno o AA en verano por el costo elevado de la electricidad.
Hoy, quién se aleja es porque quiere, la otra persona le parece no ofrece nada, no compatibiliza, está en otro enfoque de vida a nivel ideas, creencias, ideologías, banalidades, realidades o fantasías. Es normal. Cada quién tiene su mundo creado. Se respeta. En ello se siente bien, grato, satisfecho.
Así las lejanías tienen sus causas para existir.
Las personas se preguntan algunas veces:
- Ay, fulano se alejó. Qué le pasaría?
Simple, ya tú no le caias bien. Por qué? Si te analizas objetivamente encontrarás la causa. Si no lo haces... mil aluguraciones pasarán por tu mente.
Ante esa situación... desearle a la persona buena ventura en su mundo.
Hay un dicho:
Nadie es imprescindible, solo útil mientras es presencia.
Uno lo ha visto con Gobernantes que tenían bajo su mando a todo un país. Se muere y una vez es sustituído. Lo hará peor o mejor, pero el cargo no se queda vacío. Pobre de aquél que cree sin él la vida no continúa. No aprendió de sus ancestros.
Valmore Vivas
AMOR, GRATITUD, ALEGRÍA
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