El quehacer cotidiano... es la arena escurriendo en el reloj de arena... de arriba a abajo... hasta vaciarse.
Con el quehacer se va vaciando el tarro de vida se nos ha concedido.
Unos logran vaciarlo hasta el final llegando a lo último de la ancianidad.
Otros no lo logran... el vaciado se para... un obstáculo taponea el escurrir.
El quehacer... sin prisa ni pausa... va ocurriendo... incluso al dormir.
El tarro de arriba al comienzo está lleno... poco nota debajo tiene un pequeño orificio por donde se va vaciando. Es cuando va llegando al final del vaciado que nota le queda poco tiempo para no quedar nada y peor... la velocidad es más rápida.
Valmore Vivas